¿Buscas un limpiador facial suave, que limpie y desmaquille sin dejar la piel tirante? Nuestro limpiador facial sólido con avena, arroz y karité lo creamos pensando en las pieles más delicadas, y por eso le va bien a todas. Te contamos qué lleva, cómo se usa y cómo cuidarlo.
En lugar de espuma, crea una emulsión cremosa que permite masajear la cara con suavidad y retirar la suciedad, el exceso de grasa y el maquillaje. Tiene un pH 5,5, el mismo que el de la piel sana, y está probado en piel sensible: en un test de parche (patch test) mostró buena compatibilidad con la piel.
Es cosmética natural, ecológica y vegana certificada por ACENE. La lista completa de ingredientes está en la ficha del limpiador.
La pastilla pesa 60g y, usándola una vez al día, dura más de 3 meses. El secreto es que se seque bien entre usos. Y lleva de regalo una jabonerita de trapillo tejida a mano.
Si acabas de usarlo y tienes que salir, quítale el exceso de humedad con una toalla o un papel grueso, pon la jabonerita en el fondo de la lata de viaje y la pastilla encima. Al llegar, sácala de la lata y déjala secar del todo.
Sí, también la máscara de pestañas. Cierra los ojos, masajea con suavidad y aclara con abundante agua.
Sí, está pensado precisamente para pieles sensibles. Si tienes una afección de la piel, como rosácea o dermatitis, consulta antes con tu dermatólogo: un limpiador es un cosmético, no un tratamiento.
Sí. Hay quien usa el limpiador para la cara y el jabón para pieles sensibles para el cuerpo.
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