¿Puedo lavarme la cara con jabón o lo que necesito es un limpiador facial? ¿Cuántas veces al día? ¿Si uso jabón entonces no necesito limpiador? o ¿Si uso limpiador ya no necesito jabón? Son de las preguntas que más nos hacéis en los mercados. Lavarse la cara parece lo más fácil del mundo, pero con qué y cómo lo haces se nota, y mucho, en la piel. Te contamos sin complicaciones si te conviene más un jabón o limpiador facial, y cómo usarlo.
Sí. Un buen jabón natural, suave y con aceites nutritivos, sirve para la cara y para el cuerpo. Nuestro jabón natural para pieles sensibles, por ejemplo, está pensado para las dos cosas.
Lo que sí conviene saber es que el pH de un jabón de verdad, hecho con aceites, depende de su fórmula: qué aceites lleva y en qué cantidad, el resto de ingredientes y el sobreengrasado (el aceite que se deja sin saponificar a propósito). Un jabón bien formulado suele quedar entre 7 y 8, neutro o casi. El nuestro para pieles sensibles, gracias a su sobreengrasado, tiene pH 7. La piel de la cara, en cambio, tiene un pH ligeramente ácido, en torno a 5,5. La piel tiene sus propios mecanismos para recuperar su equilibrio después de lavarse, pero las pieles más secas o sensibles a veces notan más esa diferencia en forma de tirantez.
Un limpiador facial está formulado solo para la cara, con un pH parecido al de la piel del rostro y con limpiadores muy suaves. No es mejor que un jabón, solo distinto: está pensado para una zona más fina y delicada.
Nuestro limpiador facial de avena, arroz y karité tiene pH 5,5 y, en lugar de mucha espuma, hace una suave espuma cremosa con la que masajeas la cara. Limpia y desmaquilla, incluso el rímel, sin dejar la piel tirante. Tras su uso notarás una agradable sensación de suavidad.
Lávala por la mañana y por la noche, sin frotar fuerte. Limpiar en exceso no quita los brillos y puede dejar la piel tirante. El almidón de arroz y la arcilla blanca de nuestro limpiador ayudan a matizar las zonas con brillos.
Usa agua tibia, nunca caliente, y un limpiador cremoso. Por la mañana a veces basta con aclarar con agua. Después, hidrata enseguida, con la piel aún un poco húmeda.
Céntrate en la zona T (frente, nariz y barbilla), que suele tener más brillo, y trata con más mimo las mejillas, que suelen estar más secas.
Pocos productos, aromas suaves y preferiblemente sin aroma. Nada de esponjas ni cepillos que rasquen. Si tu piel tiene dermatitis, rosácea u otra afección, sigue siempre las indicaciones de tu dermatólogo, que te dirá qué tipo de limpiador te conviene. Te contamos más en piel atópica: cómo cuidarla en el día a día.
Para desmaquillar los ojos, unos discos desmaquillantes reutilizables con un poco de limpiador funcionan de maravilla: los lavas y vuelven a estar listos.
Si quieres saber más sobre el cuidado de la piel, la Fundación Piel Sana de la Academia Española de Dermatología tiene muchos consejos fiables.
¿Sigues dudando entre jabón o limpiador facial? Escríbenos y te ayudamos a elegir. 💚
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