Un champú sólido es champú de siempre, pero sin agua y sin bote: una pastilla concentrada que se pasa por el pelo mojado y hace espuma como cualquier champú. En Jabones Mami elaboramos tres, con fórmulas propias, para tres tipos de pelo. Te contamos cómo son, cómo se usan y cómo hacer que te duren meses.
Así dejan el pelo nuestros champús sólidos
Todos llevan aceites vegetales ecológicos, plantas y arcilla, y son cosmética natural, ecológica y vegana certificada por ACENE.
Cada champú lleva un cordón de lino certificado para colgarlo en la ducha. Así se seca rápido y bien entre usos, no se deshace y no se desperdicia nada: su vida útil se alarga hasta un 20%.
¿Segunda jabonada? Si es la primera vez que usas un champú sólido, quizá la necesites. Es fácil: pasa otra vez la pastilla, con la espuma que le ha quedado, de una sola pasada. Cuélgala y vuelve a frotar.
Los primeros días quizá uses un poco más, hasta encontrar la cantidad de espuma que te gusta.
Llevan Sodium Coco-Sulfate, un tensioactivo derivado del coco, admitido en cosmética natural certificada, que permite que el champú haga espuma y limpie bien.
Depende de tu pelo. El champú está pensado para limpiar y cuidar; si tu pelo es largo o se enreda, puedes usar después tu acondicionador habitual.
Sí, al ser sólido puedes llevarlo en cabina. Para guardarlo, usa una lata de aluminio.
Con el pack de 3 champús eliges los tres que quieras, iguales o combinados, y ahorras un 15%.
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