Aunque parezca una esponja de mar, la esponja de luffa sale de una planta. Es una esponja 100% vegetal y una de las formas más sencillas de dejar el plástico fuera de la ducha. En Jabones Mami es la compañera inseparable de nuestros jabones. Te contamos qué es, cómo se usa, cómo cuidarla para que dure y qué hacer con ella cuando se gaste.
La luffa es el fruto de la Luffa cylindrica, una planta trepadora de la familia de la calabaza y el pepino. Cuando el fruto madura y se seca, se pela y se limpia: lo que queda por dentro es una red de fibras vegetales, resistentes y flexibles. Esa red es la esponja.
Las nuestras son de producción nacional: se cultivan en Madrid, en la huerta El Tomate Azul. Así no tienen que cruzar medio mundo para llegar a tu baño. Cada una mide unos 15cm y lleva su cordón de cáñamo para colgarla.
Pelar, limpiar, lavar y secar: lo que te llega es la fibra de la planta, tal cual.
Truco: si te resulta grande, puedes cortarla con unas tijeras y hacer trozos más pequeños, por ejemplo uno para la cara o para llevar de viaje.
Lo más importante es que se seque bien entre uso y uso. Por eso nuestras luffas llevan cordón: colgada se seca antes que apoyada en una superficie o estantería mojada.
Si quieres darle un repaso, puedes hervirla unos 5 minutos y dejarla secar del todo antes de volver a usarla.
Con un uso diario, unas 3 o 4 semanas. Si la usas menos, aguanta bastante más. Cuando notes que las fibras se deshacen o que ya no se seca bien, es momento de cambiarla.
No la tires a la basura: como es una fibra vegetal, puedes enterrarla en la tierra de tus macetas o del jardín, donde se descompone de forma natural.
Hay tres tipos de espnjas. La mayoría de las esponjas de ducha que se venden son de materiales plásticos, como la espuma o la malla de nailon. La esponja marina, que es un animal invertebrado y la luffa, que es la alternativa vegetal: crece en una planta, se usa unas semanas y vuelve a la tierra. Si estás dando pasos hacia una ducha sin plásticos, junto al champú sólido y al jabón en pastilla, es de los cambios más fáciles.
Sí, con movimientos suaves y sin apretar. No te recomendamos utilizarla si tienes la piel muy sensible, o dermatitis, ya que puedes extenderla a más zonas de tu cuerpo o cara.
Con cualquier jabón en pastilla. Nos encanta usarla con nuestro jabón natural para pieles sensibles.
La tienes en nuestra tienda: esponja de luffa. Y si buscas un regalo, va incluida en la cesta grande de cosmética natural y artesanía, junto al jabón, el champú, el limpiador facial, una lata mandala y un disco desmaquillante tejido a mano.
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