Nuestro jabón natural para pieles sensibles se elabora por saponificación en caliente (hot process), un método tradicional que elegimos pensando en las pieles más delicadas. Te contamos en qué consiste y qué cambia en la pastilla que llega a tu casa.
Hacer jabón es mezclar aceites con una base (sosa). Juntos reaccionan y se transforman en jabón y en glicerina natural, que se queda en la pastilla y ayuda a que la piel no quede tirante. A esa reacción se le llama saponificación.
Es el motivo principal. Al hacerlo en caliente, el aloe vera, la caléndula, la ortiga y la vitamina E se añaden cuando el jabón ya tiene el pH adecuado. Así no pasan por la reacción y llegan mejor conservados a cada pastilla.
La masa se mantiene a temperatura constante y se vigila hasta que la saponificación termina. Solo entonces se añaden los activos y se vuelca en los moldes.
El jabón en caliente no necesita las semanas de curado del jabón tradicional en frío. Aun así, le damos un tiempo extra de secado para quitar la humedad sobrante y que todas las pastillas tengan un peso parecido (unos 90g).
La masa entra en el molde ya espesa, así que no se reparte como un líquido. Por eso verás pequeñas burbujas y texturas, y no hay dos pastillas iguales: el corte y el acondicionado se hacen a mano, en lotes pequeños.
Además, está probado en piel sensible (patch test): 0 reacciones irritativas a las 48 y 72 horas.
Si quieres saber qué hace cada ingrediente, lo explicamos en jabón natural para pieles sensibles: ingredientes y cómo se usa.
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